jueves, 25 de junio de 2009

Hasta la polla

Hoy no hay afoto, lo siento. Y que conste que tenía un par bastante guapas de las fiestas recientemente perpetradas, que lo del panem et circenses no es algo que vaya a desaparecer a corto plazo. Benditos gilipollas, qué haríamos sin ellos...

Precisamente esas fotos de la pachanga me han hecho recordar cómo empezó todo esto y han servido para ser dolorosamente consciente de que nada cambia. Nunca. Porque el problema rara vez está en la gestión lamentable de un gobernante mediocre y capullo, sino en el pueblo que la tolera. Y el pueblo de Villalba no va a cambiar, no va a dejar de estar adocenado, no va a dejar de ser un rebaño y eso lo he podido comprobar, un año más, en estas puñeteras fiestas que hacen que se renueven mis instintos homicidas.

Así que, parafraseando al inefable Reno Renardo, hasta la polla.

No puedo asegurar, en conciencia, que vaya a chapar el chiringuito. Por un lado creo que en algún lado hay que contar las cosas que nadie cuenta, pero por otro este blog fue desde el principio una válvula de escape que a bien seguro le ha salvado la vida (o al menos la integridad escrotal) a más de un imbécil, y esa motivación, la de quejarme y quedarme a gusto, ha desaparecido. No porque no me guste quejarme, que me encanta, sino porque ya no me satisface como antes. Quien me iba a decir que el umbral de autosatisfaccion por pataleo también se elevaba. Vivir para ver...

Como ya no me satisface tanto quejarme y enseñar la mierda, no tiene mucho sentido seguir con el blog. Eso sí, confío en que otros que lo leen sigan en cierto modo con la tarea, aunque sea en versión descafeinada (imprescindible si se hace con nombre y apellidos cuando el alcalde tiene tendencias de matón de patio de colegio).

En realidad, incluso con la motivación básica atenuada, me apetece seguir con el blog, pero mucho me temo que a partir de ahora no haría más que repetirme. Hay bastante mierda en Villalba, pero tampoco es un sitio grande ni cosmopolita así que toda la mierda se concentra en un pequeño puñado de agujeros y creo que los he explotado casi todos. Volver sobre lo mismo no me apetece, y mucho me temo que tarde o temprano se me agotarían los temas de conversación...

Por último, pero no por ello menos puñetero, está el tema de mi conciencia. ¿Quiero de verdad que Villalba cambie? Tengo que ser sincero, al menos conmigo mismo: me importa tres cojones. Si algún día cambia mi suerte y puedo escapar de este agujero, no volveré aquí ni de visita. No hay aquí nada que vaya a echar de menos, nada que vaya a recordar (bueno, quizá los mosquitos violadores, o esos vecinos obesos a los que querría ver despellejados vivos), así que no es que me quite el sueño hacer denuncia social.

Resumiendo: tengo ideas para el futuro, movidas en la puta cabeza, y si llevo alguna a cabo cerraré el blog, o lo convertiré en una colección de fotos porno si así lo pide el respetable, que las tetas alegran el mundo.

Hale, a pasarlo bien y hasta la próxima si la hay.

miércoles, 3 de junio de 2009


No, no es que escriba poco, es que me dosifico. Vale, no es eso, me habéis pillado: en realidad es que para conseguir fotos de nuestro bienamado "monicipio" hay que currar más de lo que parece, y soy de natural vago.

Para empezar, hay que salir a la calle, arriesgando la vida en las calzadas y esquivando los obstáculos sin fin cuando hay aceras, que me hacen pensar siempre en lo entretenido que tiene que ser estar anclado en una silla de ruedas en Villalba. Eso me hace sentir peor que un alcalde manirroto, la verdad...

Pero esto no es todo: también hay que esquivar a la policía "monicipal" que no acaba de ver con buenos ojos a un señor con una cámara, no vaya a ser un terrorih-ta (así, con hache geminada) o un pederah-ta (idem) o incluso algo peor, como un comunih-ta.

Dicho esto entenderéis que aunque soy muy altruísta y no me importa poner en riesgo mi vida por una causa justa, tampoco es que vaya buscando problemas por ahí. Eso sí, siempre que la oportunidad llama a mi puerta (o, como en este caso, a mis zapatos) no puedo dejar de jugarme el pescuezo y tomar esa foto digna del Pulitzer que hará cambiar la realidad social tal y como la conocemos. Y bueno, luego están fotos como esta que os pongo hoy, que si bien no hará cambiar la realidad social, os vais a partir el ojete con ella:


Yo esto no lo acabo de entender del todo, aunque se me ocurren bastantes explicaciones. Si bien no lo hago tanto como debiera, siempre intento evitar explicar con maldad lo que se puede explicar por simple estulticia, y en este caso intentaré tener la mente abierta. Pudiera ser que un operario de el exmoayto de Fuenlabrada confundiese una dirección (no sé, en todos los municipios hay una avenida del generalísisisisisimo, es facil cagarla ¿no?) y acabase colocando esa tapa en Villalba por error. Después de todo, Fuenlabrada está a menos de 60 kilómetros de Villalba, esas cosas pasan.

También podría ser que Fuenlabrada y Collado Villalba se hubiesen hermanado y como muestra de esta nuevo amor filial intercambiasen tapas de alcantarilla. No sé, cosas más raras he visto, estamos hablando de políticos: no se puede dar nada por supuesto con ellos...

Luego están las explicaciones más paranóicas: que el exmoayto de Villalba está tan crujido por los faraónicos túneles que no hay ni para cambiar una tapa de alcantarilla (eso explicaría, además, el estado de abandono de muchos puntos de Villalba) y mandan a algún patriota a mangarlas a Fuenlabrada. Hombre, esto me parecería una cabronada para los ciudadanos de Fuenlabrada, más que nada porque dejando aparte el hecho de que caerse en una alcantarilla no es lo más agradable del mundo especialmente en época estival, es que te puedes partir algo de la hostia que te das porque la mierda está blandita, pero no tanto.

Quiero pensar que esto es fruto del hermanamiento o, en el peor caso, de la confusión, pero me cuesta no sospechar que podría haber detrás algún problema de liquidez económica que por mucho que el faraon le haya sacado al gobierno más de 9 millones de euros del PlanẼ mucho me temo que no deja de ser calderilla teniendo en cuenta el agujero presupuestario. Bueno, siempre podemos mangar otra tapa de alcantarilla, más grande, para taparlo. Será por municipios...

Como me consta que tengo una muy reducida credibilidad en general debido a mi insultante e intimidante belleza (¿por qué la gente pensará que los que somos increíblemente atractivos somos poco fiables?), voy a indicaros dónde está la tapa de marras, porque si bien una imagen vale más que mil palabras también entiendo que en estos tiempos "GIMP" no se puede creer uno nada (joder, pero si hasta he visto una foto de Aznar con un chucho, y ya me diréis dónde se puede encontrar un perro que acepte fotografiarse con Aznar. Eso es retoque del bueno, porque perro no come perro, que me lo han contado). De las dos alcantarillas que se ven en la imagen es la de la izquierda, creo. Y si no es esa, está por ahí, no me hagáis ir otra vez a la rotonda de la muerte, porfa. Cuidadín si vais a verla que los salvajes autóctonos creen que los límites de velocidad son para los señoritos de la ciudad: podéis morir atropellados. Es por ello que os invito a disfrutar de la foto que he puesto más arriba.


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Bueno,niños y niñas, mientras me cae encima otra fotografía graciosa para seguir dando de comer al blog, disfrutad del pedrisco y de las ventajas inherentes a la imposición del tanga como prenda interior. A cascarla y hasta la próxima.