Pero así somos los españoles: escogemos un santo (católico, por supuesto, que todavía hay clases) y por alguna retorcidísima razón lo convertimos en el "patrón" (acepción número 4 de la RAE, mandahuevos) del pueblucho en el que tuvieron a bien cagarnos nuestros padres. De ahí en adelante, pachanga anual, atracciones ridículas (ahora todos los niños tienen consola: la noria les debe parecer una soplapollez supina y los coches de choque el paradigma de la no-violencia), ruido ensordecedor, cortes de suministro eléctrico casi continuos, vergüenza ajena y espíritu patriotero redneck.
Ya nos pueden estar abriendo el ojete a base de bien los politicastros de turno, dilapidando nuestro dinero y haciendo nuestras vidas un poco más difíciles, que nos sacan unas morcillas, unas cervezas y música ratonera y se nos olvidan los despilfarros y la lamentable gestión del Exmo. Ayuntamiento de turno.
He aquí el pan y el circo de las últimas fiestas patronales de San Antonio (puntualizo porque Collado Villalba tiene DOS fiestas patronales). Vale, el montaje no es gran cosa, pero para no tener ni puta idea de como manejar en condiciones el GIMP no está mal del todo.

Pero así es España y en especial Collado Villalba: panem et circenses. A ver qué palurdo recuerda ya lo que costaron las faraónicas obras de Villalba (y a ver si alguno sabe para qué han servido, que esto tendría premio) y eso que tenemos las pirámides a la salida del pueblo.
Panem et circenses. Copón.
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