martes, 22 de julio de 2008

Para celebrar, torturar

No hay tradición más española que torturar hasta la muerte a un animal. Eso da una proyección internacional que te cagas...

Como no, en Villalba se sigue permitiendo que la barbarie y el descerebramiento tengan lugar en las celebraciones (perdón, fiestas de guardar) y no contentos con seguir jaleando santos (perdón, tradición) lo aderezan con torturas en público. Pero es que así son los palurdos.


Fíjense en el detalle de las tarifas (ya, ya sé que no se ve muy bien, la próxima vez haré un primer plano...): los niños pagan menos. Sí, pueden llevar a un niño a ver cómo se ejerce violencia gratuíta y tortura, al módico precio de 6 a 14 euros. Eso sí, que no vea una teta no se eche a perder su tierno cerebro. Sangre y violencia sí. Sexo, nunca.

Y recordad, amiguitos y amiguitas, que en Villalba hay dos fiestas patronales, con lo que ya de entrada hay dos excusas para seguir dando ejemplo de lo que hay en este pais. Si a eso sumamos cualquier otra estupidez que sirva de justificación a los salvajes descerebrados, seguro que juntamos media docenita de torturas de estas que tanto gustan en esta mierda de pais.

Y no me quejo mucho, que al menos Villalba no tiene plaza de toros permanente...

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